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La Asociación Filatélica Ecuatoriana publica desde 1935 la revista “El Coleccionista Ecuatoriano”, el último número editado es el correspondiente al  2005 (No.74), la revista es enviada gratuitamente a todos nuestros socios activos y a los organismos que nos envían sus publicaciones.

 

Contra el envío del valor correspondiente a su franqueo, estaremos gustosos de remitir un ejemplar gratuitamente a toda persona que nos lo solicite.

 

A continuación incluimos dos de los artículos aparecidos en la publicación No.73.

 

Sobrenombres de los Sellos, por José Luis Valdivieso Aguirre.

El Conflicto Bélico de 1941, documentación histórico postal, por Pablo L. Pérez Narváez.

 

 

SOBRENOMBRES DE LOS SELLOS

 

José Luis Valdivieso Aguirre

Penny Black

Los sellos tuvieron su origen en la primera estampilla emitida por Inglaterra, en el año de 1840, mostrándonos la efigie de la Reina Victoria, sello impreso de color negro y de un penique de valor, motivando estos dos últimos atributos el sobrenombre de “Penny Black” con que dentro de la filatelia se los conoce.

 

Gauchitos

En 1843, el Estado de Buenos Aires que estaba separado de la Confederación argentina imprimió unos sellos postales apodados “Gauchitos”, por valores de cuatro, seis , ocho y diez reales; pero no fueron puestos en circulación ya que en el mes de julio el gobierno adoptó el peso como nueva moneda.

 

Mauricios

Sellos de gran valor filatélico son los “Mauricios”, emitidos para el correo de la colonia inglesa de ese nombre. Estos sellos son los primeros usados en una colonia inglesa, emitidos en 1847, y por un error se les imprimió la leyenda “Post Office” en vez de “Post Paid”.

 

Black Jack

Uno de los sellos màs famosos de los Estados Unidos es el conocido con el sobrenombre de “Black Jack”, habiéndose generado este sobrenombre en el color negro del sello y la abreviatura del apellido Jackson, en español podría llamarse el “Negro Jack”.

 

Misioneros

Son clásicos de la filatelia los primeros sellos emitidos por Hawai en los años de 1851 y 1852, usados en su mayoría por Misioneros en su correspondencia hacia los Estados Unidos, siendo esta la causa por la que se les llama “Misioneros”.

 

El Pelón

El humorismo cubano bautizó a los sellos emitidos por España para la isla de Cuba, de los años 1890 a 1897, mostrando el perfil del Infante Rey Alfonso XIII, con el sobrenombre de “El Pelón”.

 

El Barquito

El único sello diseñado e impreso en Puerto Rico durante la colonia española, fue emitido en el año de 1893, dedicado a honrar el IV centenario del descubrimiento de Puerto Rico por Cristóbal Colón; como en el sello se muestra un bote o un barquito, se le conoce con el sobrenombre de “El Barquito”.

 

Diligencia

A los primeros sellos de Uruguay, emitidos en el año 1856, se les conoce por “Diligencia”, palabra que aparece en la parte superior de estos sellos significando que se usaba este tipo de carruajes para el transporte de la correspondencia.

 

Ojo de Buey

Fue Brasil el primer país en América que emitió sellos, segundo en el mundo (Inglaterra fue el primero), siendo estos sellos del Brasil muy valiosos y buscados por los filatelistas. A los primeros sellos del Brasil se los conoce con el sobrenombre de “Ojo de Buey” sellos en que solo aparece el número o cifra de su valor, siguiendo el patrón de los primeros sellos ingleses en que no aparece el nombre del país emisor.

 

Zeppelines

Es raro en una buena subasta de sellos de los Estados Unidos no ver algunas copias de “Zeppelines”, pudiendo considerarse a estos sellos como los que más metódicamente suben de valor.

 

Los Artistas

Para recaudar fondos en beneficio de la Asociación Americana de Artistas y Escritores, la República de Cuba emitió una larga serie de sellos honrando a todos los países de América, serie que se conoce con el sobrenombre de “Los Artistas”.

 

Cajas de fósforos

Sellos de Colombia de gran valor filatélico e histórico, usados por la Compañía Colombiana de Navegación Aérea en el año de 1920.

Estos sellos fueron originalmente viñetas o tapas de cajas de fósforos, a los mismos se les imprimió la leyenda Compañía Colombiana de Navegación Aérea y el valor, siendo utilizados como sellos y dando origen al sobrenombre de “Cajas de fósforos”.

 

 

EL CONFLICTO BÉLICO DE 1941

DOCUMENTACIÓN HISTÓRICO – POSTAL

PRIMERA PARTE - ANTECEDENTES

 

Pablo L. Pérez Narváez

 

A todos los seres humanos nos cuesta recordar momentos obscuros o dolorosos de nuestra historia, tal vez sea éste el motivo por el cual, al menos en el ámbito filatélico, por el cual no se ha estudiado con la debida prolijidad la historia postal del conflicto bélico de 1941 con la República del Perú.

 

Independientemente de los motivos que originaron el conflicto (la historia enseña que todo motivo de guerra es absurdo e insostenible), existen varios hechos reales e innegables, uno de ellos es que gran parte de la Provincia de El Oro, perteneciente al Ecuador, fue invadida por el ejército peruano durante el último trimestre de 1941 y los primeros meses de 1942.

 

Es evidente que en esta región era necesario el establecimiento de un sistema de comunicaciones que permitiera remitir y recibir correspondencia oficial y privada, de los integrantes de aquel ejército, hacia el Perú u otras partes geográficas.

 

Con este fin, se crearon estafetas en varias de las ciudades ecuatorianas ocupadas por el Perú, desde éstas se remitía la correspondencia, eminentemente particular y, lo que es interesante para nuestra afición, se utilizaron sellos de correo peruanos que fueron inutilizados con matasellos que detallaban la ciudad de origen del territorio ecuatoriano, entre otras estafetas se pueden mencionar a las ciudades de Machala, Arenillas, Piedras, Puerto Bolívar, etc.

 

Un hecho relevante que debe mencionarse es la dificultad en conseguir documentos postales originados en estas estafetas, ¿el motivo?, la correspondencia es, en su gran mayoría, de tipo particular, no existe aquella de tipo comercial y peor aún filatélica. Como es bien conocido, usualmente la correspondencia particular es destruida una vez leída (al menos el sobre que la porta) y si además tomamos en consideración el estrato social que usualmente compone la tropa de un ejército (al menos en esos años), es de esperarse que no hayan sobrevivido hasta nuestros días muchos documentos de este tipo.

 

Consecuentemente, la cantidad de documentos postales que deben existir hoy es reducida y de difícil ubicación.